viernes, 31 de diciembre de 2010


Hoy concluye otro año, el decimotercero desde que empecé a trajinar este oficio de escribir, el cuarto desde que abrí las verjas de este Jardín.

Ha sido un año especial en relación al quehacer literario. Principalmente, por la sorpresa del premio y la consiguiente edición de Yo el pájaro y el cielo. Se abrieron varias puertas, tal vez se abran otras más, pero en lo personal me sirvió, antes que nada, para empezar a considerarme un escritor. Siempre creí que esa palabrita va más allá de un rótulo. Para mí implica también, entre otras cosas, un aura; cierta mística, un poco extranjera para este mundo de urgencias y concretud; incluso pizcas de magia, que sí existe. Por hache o por be, desde el principio lo pensé como un título que se otorga, que hay que ganar con mucho esfuerzo y mérito, y que se debe trajinar y transpirar para obtenerlo. Entonces era un escribiente virginal, un escribidor torpe, un machacador de palabras entregado sin opciones a un entrenamiento subterráneo, errático pero de una u otra manera constante, por lo general a los ponchazos, el cráneo abollándose contra las paredes implacables de una imaginaria celda monacal. Al año trece, de golpe aquella sorpresa mencionada más arriba, y la sensación de que en el paquete también venía enrollado el título de los dolores y los anhelos. Ya no más un escribiente, ahora sí un escritor. Un poco menos inexperto y torpe que antes, las palabras no tan amasijadas como ayer; pero todavía retoño, pichón. Tantas, tantísimas cosas quedan por aprender.

No es mal momento, entonces, para agradecer. Si bien este es el "oficio más solitario del mundo" (según mi despreciado García Márquez), es cierto que hubo y hay (y habrá) gente acompañando la travesía, sus oasis y tropezones. Hoy quiero omitir la opción salvadora de no nombrar, aún cuando sé que es peligroso desde que ya transitamos los apuros de toda víspera como ésta. Entonces, los primeros nombres que me vienen a la memoria y que comprenden el vacío de cualquier olvido injusto, y por el cual ruego desde ya mil perdones. A Débora, mi profe de literatura, por abrirme esta puerta. A mis talleristas, allá lejos, Amelia y Nora, y a mis antiguos compañeritos, con algunos de los cuales hoy seguimos en contacto. A Jacinto, viejo escritor que ya no está, por la fe que me tenía. A Marcelo, escritor y maestro, por las enseñanzas. A Santiago, poeta y amigo, y a Angélica, por el reencuentro. A toda la gente del Círculo de Escritores del Comahue. A Miguel C., Horacio B., Juan R., Jorge C., y en ellos nombro a tantos, cientos de hermanos de letras que conocí en estos años. A Melina, mi pareja, por su presencia y ese susurro exacto que siempre quiebra los témpanos de la página en blanco. A ellos, y a todos los que omití injustamente merced a algún olvido pero que estuvieron, Gracias.

Y gracias a vos, que seguís siempre o visitás de vez en cuando este Jardín que mantengo inconstante, sí, pero con mucho esfuerzo y amor. Gracias por tu compañía que, como siempre te digo, es la que justifica todo esto. Ojalá acá puedas encontrar esa flor que buscás, o bien alguna otra que te sorprenda, y te la lleves prendida dentro del pecho.

Es mi deseo que tengas una apacible conclusión de año y un feliz y prometedor 2011.

¡Felicidades y nos vemos el año que viene!

viernes, 24 de diciembre de 2010

Natividad



Aun brevemente, continuando esta incómoda costumbre de los últimos tiempos que aún no puedo quebrar, hoy quiero agradecerte por tu compañía de siempre, vecindad floral de caminantes que da sentido a todo esto.

Al mismo tiempo quiero hacerte llegar mis mejores deseos en esta fecha de especial significancia cristiana, pero cuya esencia creo que trasciende los marcos de la fe. Después de todo, significa alumbramiento y por ende esperanza, ese alimento que a veces nos hace tanta falta. También, mientras sea sincero y verdadero, será encuentro. No es poco, recordando las sangrías cotidianas de nuestro país, y nuestra tendencia tan argentina a las divisiones y las fracturas.

Como regalos para el arbolito que ya corona a este Jardín, dos cuentos de antaño. El primero, otra gema de aquel orfebre que fue Mujica Láinez; el otro, un sorpresivo pimpollito del endemoniado e inmortal Oscar Wilde (para accederlos, click en el texto subrayado).
¡Felicidades!

jueves, 23 de diciembre de 2010

También ese día


Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
-esta muerte que nos acompaña
de la mañana a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un vicio absurdo-. Tus ojos
serán una vana palabra,
un grito acallado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando sola sobre ti misma te inclinas
en el espejo. Oh querida esperanza,
también ese día sabremos nosotros
que eres la vida y eres la nada.
Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como abandonar un vicio,
como contemplar en el espejo
el resurgir de un rostro muerto,
como escuchar unos labios cerrados.
Mudos, descenderemos en el remolino.


(Cesar Pavese)

lunes, 20 de diciembre de 2010

Agua y fuego



En una metáfora fluvial de la agenda, diría que tras la curva más violenta apareció, abrupta y por fin, la calma ancha, cristalina. Atrás quedaron olvidados, en aquel otro mundo, la espuma, tantos rápidos voraces, mil piedras como corales.

Supongo que ahora viene el tiempo en que aparezco más seguido por acá. Es momento también de apartar un poco el autorreferencialismo que supo campear por estos canteros. Sabés que acá esa nunca fue la norma, aunque creo que la excepción tuvo sus justificativos. Por la puerta entreabierta diré apenas que planeo presentar Yo el pájaro y el cielo allá por marzo o abril, en esta ciudad, como para cerrar el círculo.

Tenía ganas de comentar cierto libro, pero en el interín tropecé con unas palabras de Andrés Neuman. Hablaba del desaparecido y hoy tan mentado Roberto Bolaño, con quien lo unió una relación particular, telefónica, hermandad de letras en estado puro.

Considerando lo que pueden movilizar en esta época de fiesta y extenuación, y viendo la hora que es, muy suelto de cuerpo voy a apelar a las gastadas Ctrl+C:


"Algunos admiradores triviales prefieren imaginar a Bolaño tocado de un incontaminado ascetismo, recluido en el malditismo como si fuera un sacerdocio. En realidad fue un hombre atravesado de pasiones opuestas, ambiciones terrenales y paradojas de conciencia. Sin esa fuerza interior compleja, jamás habría sido el escritor desgarrado que fue. Resultaría ingenuo suponer que Bolaño jamás deseó tener éxito: lo que le sucedió es que, a determinada edad, como muchos de sus personajes, se hartó de esperarlo. Justo antes de obtenerlo a raudales. Bolaño siempre quiso ser reconocido. Y siguió persiguiendo esa meta incluso después de lograrla, como se advierte en la rencorosa (y quizá gratuita) diatriba final de El gaucho insufrible, sembrada de lugares comunes que garantizaban el aplauso complaciente del público supuestamente inconformista. La diferencia entre él y otros escritores no era la pureza, que puede ser un valor cobarde o hipócrita. Ni siquiera la valentía, que el propio autor sobreestimaba con cierto énfasis románticamente correcto. La diferencia fue su singular talento. Y su convicción inquebrantable de que, pase lo que pase, se realicen o no los sueños de grandeza, un escritor de sangre se educa escribiendo, vive escribiendo y se muere escribiendo. Contra viento y marea. Contra todo y contra todos. También contra sí mismo. Esa fue la radical universidad de Bolaño."


"Bolaño vivió durante bastantes años como un moribundo que se despedía. También escribió así: con la furia de las últimas oportunidades, con la melancolía vitalista de los enfermos graves. Pienso que eso es lo que habría que hacer: escribir siempre como moribundos. Como moribundos sanos."

 

martes, 14 de diciembre de 2010

La lección del Maestro



"Ni abogado, ni periodista, ni maestro: lo único que me importaba era escribir y tenía la certidumbre de que si intentaba dedicarme a otra cosa sería siempre un infeliz. Que nadie deduzca de esto que la literatura garantiza la felicidad: trato de decir que quien renuncia a su vocación por "razones prácticas", comete la más impráctica idiotez. Además de la ración normal de desdicha que le corresponda en la vida como ser humano, tendrá la suplementaria de la mala conciencia y la duda. Así, hacia finales de 1958, en una pensión de la calle del Doctor Castelo, no lejos del Retiro, quedó perpetrado el acto de locura: "Voy a tratar de ser un escritor". Todo lo que había escrito hasta entonces: una obrita de teatro, un puñado de poemas, algunos cuentos, copiosos artículos, era muy malo. Decidí que la razón de esa mediocridad eran mi indecisión y cobardía anteriores, no haber asumido la literatura como lo primordial. Había terminado un libro de cuentos, que encontró un editor en Barcelona (misteriosamente, esta ciudad sería la cuna de la publicación de todos mis libros), y el resultado era más bien deprimente. Los había escrito casi todos en Lima, en los resquicios de tiempo libre que me dejaban múltiples y fastidiosos trabajos alimenticios.


Justifiqué así ese fracaso, solo se podía ser escritor si uno organizaba su vida en función de la literatura; si uno pretendía —como había hecho yo hasta entonces— organizar la literatura en función de una vida consagrada a otros amos, el resultado era la catástrofe. Completé esas justificaciones con una teoría voluntarista: la inspiración no existía. Era algo que, tal vez, guiaba las manos de los escultores y pintores, y dictaba imágenes y notas a los oídos de poetas y músicos, pero al novelista no lo visitaba jamás: era el desairado de las musas y estaba condenado a sustituir esa negada colaboración con terquedad, trabajo y paciencia."


(Mario Vargas Llosa)

jueves, 9 de diciembre de 2010

Veinticinco



En cada palabra latirá siempre el anhelo incansable de un roce tuyo: tu piel con ritmo de mariposa, de tarde que se duerme.

En cada párrafo respiran a cada momento las melodías de tu mirar. Tu boca de trópico remontando constelaciones, bailando como tormenta.  

En cada página, sí, definitivamente, te busco y te encuentro. Por eso este oficio, esta sed.

martes, 7 de diciembre de 2010

Libros, nocturnidad y alevosía


Tremendos el nombre y la página. Allá, merced a la gentileza de Santiago Ocampos (entrevistador y amigo) y de Luis Barga (anfitrión) apareció ayer una nota que podés leer entrando acá.

¡Mil gracias a ambos!

martes, 30 de noviembre de 2010

Al otro lado



Atardecer de noviembre, y acá las malezas ya raspan la cintura. Finaliza este mes extraño, espeso, trajinado, y se impone un comentario sobre la reciente Feria Patagónica de Escritores, hace pocos días en Neuquén.

Seré breve, imposición de este tiempo de nausea y zarandeo. No presenté Yo el pájaro y el cielo: viernes a las 3 de la tarde, me dijeron. Impracticable desde todo punto de vista. Entonces, y extensivo a todo el evento, hubo muy poca gente, consecuencia de la tal vez poca y tardía publicidad. El lugar era amplio y cómodo, pero un poco lejos.

En definitiva, críticas (constructivas) al margen, lo importante es que se hizo, y con un plusvalor determinante: se priorizó a los escritores por sobre otras subespecies del mundo literario (por ejemplo, los libreros... mejor dicho, ciertos libreros; excluyo a los de raza, los de la vieja escuela, hoy lamentablemente en vías de extinción). Un detalle que, por ejemplo, hace rato se le viene escapando a nuestra bendita y carcomida Feria del Libro cipoleña.

Por esa justicia, gracias.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Oro y concurso


El tiempo apremia e impone brevedad. El jueves estuve en el CEM 115 de Fernández Oro, merced a la invitación del profe Miguel Costantino. Hablamos, conocí a profesores y alumnos y también a Juan Rithner, célebre escritor rionegrino, gauchazo el hombre. Todo fue muy grato. Agradezco nuevamente a Miguel, hermano de letras, por la gentileza de invitarme.

Ahora se viene la presentación de Yo el pájaro y el cielo en la primera Feria de Escritores de Neuquén Capital, el próximo fin de semana. Por lo que tengo entendido, se hace en la Ciudad Deportiva (ubicada detrás del Portal de la Patagonia), los días 26, 27 y 28 del corriente. Esta presentación sería el sábado 27, en horario nocturno. Pronto daré más datos, apenas los tenga.

Finalmente, pero no menos importante, aprovecho a comentar que el Círculo de Escritores del Comahue está organizando una nueva edición de su concurso literario juvenil "Adolfo Turrín". El afiche es que el ilustra esta entrada, y las bases y condiciones las encontrás en concursocec.blogspot.com .

martes, 16 de noviembre de 2010

Acá y acá



Tiempos convulsos. Mientras, brotan las presentaciones. El sábado pasado fue en Plottier, tal como comentaba en la entrada anterior. Resultó linda, desestructurada, emotiva. Agradezco a la organización por brindarme el espacio y por la calidez en la recepción, una constante en la gente de esa verde ciudad. También, claro está, las gracias totales a mis compañeros del Círculo de Escritores del Comahue, siempre presentes, espalda con espalda.

Ahora, este jueves 18, se viene la segunda. Esta vez será en la vecina ciudad de Fernández Oro. La cita arranca a las 20:30 horas aproximadamente, en el marco de la exposición de microemprendimientos y mate literario que se hará en el CEM 115. La invitación es cortesía de Miguel Costantino, docente del colegio y hermano de letras. A él, nuevamente, mis agradecimientos.

Y después, tentativamente el sábado 27, la tercera del mes y última del año, parte de la primera edición de la Feria de Escritores de Neuquén capital.

Entretanto, está en proceso una entrevista para un sitio de literatura, generosa cortesía de mi amigo y poeta Santiago Ocampos. Pronto (eso espero) habrán novedades al respecto.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Acá, acá y acá



Amanece noviembre y ya tiene tres presentaciones prácticamente abrochadas para Yo el pájaro y el cielo. Quiero invitarte a:

1) La Feria del Libro de Plottier, el próximo sábado 13 de noviembre después de las 20 horas. Algo novedoso: por lo que me comentaron, la organización probará un formato distinto al tradicional (escritor que monologa, mesa de por medio, a un auditorio), con vistas a privilegiar la interacción con el público. Admito que hasta recién pensaba jugar al misterio, pero queda poco tiempo para la cita así que desisto: ahora queda abolida la mesa-barrera entre asistentes y escritor, quienes junto a un moderador mantendrán una charla-entrevista. Si mal no recuerdo, he visto métodos similares en ciertos programas culturales, con resultados siempre alentadores. Confieso que la buena nueva me genera entusiasmo y expectativa, máxime en vista de futuras presentaciones.

2) La I Feria Patagónica de Escritores a realizarse en Neuquén Capital, los días 26, 27 y 28 de este noviembre. Se estima que lo mío sería el sábado 27. Acá hay todo un proceso de inscripción y aún está en tratativas, pero muy avanzadas por lo que me han dicho.

3) De este lado del arroyo, el 18 se hará una exposición de microemprendimientos y mate literario en el C.E.M. 115 nocturno, de Fernández Oro. Miguel Costantino, docente del colegio, me invitó a formar parte del evento, gentileza que le agradezco de todo corazón y que por supuesto acepté.

Apenas tenga más datos sobre todas o alguna de las presentaciones, aquí estarán.

sábado, 30 de octubre de 2010

Allá y acá



En la foto (gentileza de Pablo Tolosa, extractada de su blog "Malditos Animales"), se puede ver un rinconcito de la última Feria del Libro de Frankfurt. En la repisa inferior del medio, los libros de Silvia Rodríguez y del mismo Pablo (también en el segmento aumentado). En la de más abajo, sobre la derecha, mi Yo el pájaro y el cielo. Realmente, aún no lo dimensiono del todo.

Por este lado, en el corto plazo hay posibilidades concretas de presentar la novela en la próxima feria del Libro de Plottier. Apenas tenga novedades, acá estarán.

domingo, 24 de octubre de 2010

Plata quemada



En 1997, la concesión del prestigioso Premio Planeta de Novela levantó humareda. Gustavo Nielsen, el finalista, inició un juicio alegando que el primer premio del certamen había sido determinado de antemano, verbigracia un suculento contrato editorial firmado tiempo antes. El concurso lo había ganado el inefable Ricardo Piglia. Nielsen también ganó, pero el juicio.

La controversia vino a empañar un poco los abundantes méritos de Plata quemada, la novela victoriosa. A lo mejor también le valió una mayor exposición, más ruido y por ende más ventas. Ya se sabe cómo somos. Incluso se hizo una película bastante celebrada.

Piglia rescató un suceso policial verídico, ocurrido tres décadas antes, y enseguida olfateó el potencial de la materia que tenía entre manos. Entonces investigó hasta el fondo todas las aristas del asunto. Trajinó redacciones, pisó Juzgados; tuvo acceso a archivos, a expedientes e incluso a las escuchas de los micrófonos ocultos en el departamento montevideano donde sucedió la batalla final. Cumplido el periodista, llegó el turno del escritor para tamizar tanto material y urdir la magia. Vaya si lo hizo.

La escritura nos empuja de nuevo a 1965. Enrique Malito, apellido al tono, cerebro preciso de tantos atracos e ingenierías criminales, supo que en aquel septiembre necesitaba contar con la mejor tropa disponible. Si bien había canjeado un porcentaje del botín por connivencia política y policial, asaltar un banco en pleno centro de San Fernando no era un juego. Despues de todo, el plan era hacerse a sangre y fuego con un dineral destinado a la Municipalidad.

Asaltar bancos y camiones de caudales nunca fueron faenas para principiantes. Malito convocó entonces a viejos conocidos: el Nene Brignone, el Gaucho Dorda y el Cuervo Mereles. Uno más pesado que el otro, bien distintos sus orígenes, pero aun así hermanados por ese lazo indestructible que nace bajo el fuego cruzado, con el vértigo de un asalto, o en la mirada cuando desde afuera la policía anuncia que la cuadra está rodeada.

Malito prepara todo y, cuando así lo dispone, su trío va, mata y roba. Pero en el interín cambian el plan: ya no quieren compartir el botín con el otro lado de la ley. A fin de cuentas, sólo ellos se jugaron el cuero, dice el Cuervo. Inmediatamente empieza el escape de unos y la cacería de los otros, los desairados.

Los tres consiguen pasar a Uruguay, donde terminan entrampándose en un departamento de Montevideo. Pronto se levanta un operativo monumental que convierte al bulín en una ratonera. Al parecer no hay manera de escapar. Hasta allá llegará el comisario Silva, un áspero exponente de la Bonaerense de los sesenta, enemigo mortal de los tres atrincherados, también brutal en sus métodos, igual de implacable. Unos y otros ya saben que no conviene dejar sobrevivientes.

Entre esas paredes pronto borroneadas por los gases lacrimógenos y el humo, asediados por la insidia de los francotiradores, los tres resisten a pura prepotencia de balazos, drogándose para quebrar al sueño, para recrear el aire de la calle en la cara, la dulzura inaccesible de una fuga, otra más.

La policía embiste y rebota sin éxito, y luego de cada intentona se suman viudas nuevas que recibirán en mano una gorra el día después. Caen cinco, diez, una docena de uniformados. Adentro, y hasta el fin de esa decadente y salvaje reedición de las Termópilas, alucinados, quemándose las manos con las ametralladoras, el Nene, el Gaucho y el Cuervo recuerdan la aridez del pasado, el amor y la locura de ese presente que les sabe a quirogueana redención, la muerte de siempre.

Llegará la hora más oscura de la noche, y entonces el estupor a nivel de la calle cuando una lluvia lenta y fulgurante se desprende desde las ventanas de ese departamento arrasado: son los billetes del botín, quinientos mil dólares que caen prendidos fuego, como luciérnagas. 

"Y después de todos esos interminables minutos, en los que vieron arder los billetes como pájaros de fuego quedó una pila de ceniza, una pila funeraria de los valores de la sociedad (declaró uno de los testigos), una columna bellísima de cenizas azules que cayeron desde la ventana como la llovizna de los restos calcinados de los muertos que se esparcen en el océano o sobre los montes y los bosques pero nunca sobre las calles sucias de la ciudad, nunca las cenizas deben flotar sobre las piedras de la selva de cemento."

Novela áspera, incómoda, desnuda de precauciones y delicadezas, Plata quemada arrincona con su ritmo e impacta con su poesía brusca, salvaje. Sin moral ni concesiones, con un entramado magistral de tiempos y voces, golpea y atrapa como corriente eléctrica.

Al final recordará Piglia: "Una tarde, a fines de marzo o principios de abril de 1966, en un tren que seguía viaje a Bolivia, conocí a Blanca Galeano, a quien los diarios llamaban "la concubina" del pistolero Mereles (...). Ella me habló de los mellizos, del Nene Brignone y del Gaucho Dorda y de Malito y el Chueco Bazán y yo la escuché como si me encontrara frente a una versión argentina de una tragedia griega. Los héroes deciden enfrentar lo imposible y resistir, y eligen la muerte como destino."

domingo, 17 de octubre de 2010

Declive




De golpe se postergó el cierre de la Feria del Libro de Cipolletti, que ahora será el próximo domingo 24 (este lunes estará cerrada). Lo que puede la bronca de los expositores.

El devenir del evento decepciona. En principio las expectativas eran buenas, dado el regreso a un espacio cerrado, amplio, a la altura de la circunstancia, por suerte ya descartado aquel globerío infame. Pero hasta ahora ha ido poca, muy poca gente. Un síntoma. Basta recordar cómo reventaban de público las ediciones anteriores para advertir que algo grueso está fallando.

Creo que prefiero no hablar más del tema. Por decir algo, me irrita pero sobre todo me entristece que, habiendo tantos escritores nacionales de fuste como para invitar, se insista con traer como figuritas a mediáticos de la televisión, como ser un modisto (en la anterior), o ahora un periodista de chimentos. Dicho con todo el respeto que me puedan merecer, claro, pero sucede que esto es (al menos en teoría) una Feria del Libro. De hecho, eso mismo reza el cartel fijado encima de los portones de acceso. Pero en vez de escritores se trae a personajes extraños a las letras, que sólo pusieron la firma y la cara a un libro escrito por otro, por un ghostwriter. De Literatura, cero.
Naturalmente, la culpa no es de ellos: los fueron a buscar. Quienes los invitaron podrán alegar arrastre, poder de convocatoria; mientras, los dedos bailoteando en la calculadora, la media sonrisa, un brillito en la mirada, porque sus cuentas les cierran. Supongo que de ahí la insistencia con esas invitaciones casi exóticas, que traslucen un rumbo, una política. Tristemente, tienen algo de razón: Hubo cuadras de cola para ver al modisto, y el chimentero se paseó rodeado por un enjambre de adulación, como Borges debió haberlo hecho tantas veces en la Feria de Buenos Aires. Pregunto: si esta realidad impresiona, desagrada, asquea, ¿para qué está la Cultura entonces, si no es para enderezarla, reconvertirla, transformarla? 

Parece broma que la figura central de una Feria del Libro sea un periodista que cubre la farándula. Se pudo escuchar claramente en todo el predio cuando lo presentaron, parafraseando el nombre de su programa, como "un Intruso". Nunca una palabra fue tan justa.

lunes, 11 de octubre de 2010

Presentación



Ayer presentamos los libros en la séptima Feria de Cipolletti, tal como rezaba el anuncio tan reiterado de estos últimos días.

No pudo estar Silvia Rodríguez, pero sí Pablo Tolosa, y con él leímos algunos poemas de Después del temblor. Luego fue el turno de Pablo, quien leyó tres cuentos de su Malditos Animales, y finalmente me tocó a mí hablar un poquito y leer un fragmento de mi Yo el pájaro y el cielo, improvisado a última hora en detrimento de los dos pedacitos que hasta ahora venía leyendo en las presentaciones.

Antes del evento, los imponderables de siempre. Teóricamente venía desde Bariloche una representante de Cultura provincial, pero al parecer se perdió en el camino. Según gente del Fondo Editorial Rionegrino, Cultura municipal tenía a alguien listo para oficiar la introducción al evento... aunque resultó que no era tan así, y quien fue designado al efecto (apenas minutos antes de arrancar) no apareció nunca... o casi nunca, porque lo vi pasar por afuera en plena presentación. Esto, sin mencionar que quince minutos antes de la hora señalada se cambió la sala fijada para el evento, con los inconvenientes esperables para los invitados ya apalabrados y la difusión realizada en la semana.
En resumen, los tironeos usuales a los que uno se termina acostumbrando y dejando resbalar (la alternativa es amargarse y notarás que no pinta muy seductora que digamos). Y aclaro que esta disgresión no es por mí, sino porque contamos con la visita de un escritor que ganó un primer premio, que se vino desde Viedma con su familia para realizar esta presentación, y no me parece que estos manejos sean la mejor acogida a un huésped. Respecto a la primera parte del párrafo, varias personas me hicieron comentarios luego del acto, elogiando la presentación pero también lamentando que las autoridades culturales (textual) "los dejaron solos", mencionando expresamente que los tres libros se están exponiendo ahora mismo en la Feria del Libro de Frankfurt.

Por nuestra parte, remamos y pusimos lo mejor para que la presentación saliera bien y fuera agradable para el público que practicamente llenó la sala. Creo que lo logramos, y me quedo con eso.

Quiero Agradecer, así con mayúsculas, a todos y cada uno de los que nos acompañaron en este momento tan especial para cualquier escritor. De corazón, sus presencias hicieron que todo valiera la pena.    

Ya que estamos, hoy apareció una mención en La Mañana de Cipolletti (click acá para leer la nota).

sábado, 9 de octubre de 2010

Veintitres



Juro que esta mujer me ha partido los sesos,
Por que ella sale y entra como una bala loca,
Y abre mis parietales y nunca cicatriza,
Así sople el verano o el invierno,
Así viva feliz sentado sobre el triunfo
Y el estomago lleno, como un cóndor saciado,
Así padezca el látigo del hambre,
así me acueste
O me levante, y me hunda de cabeza en el día
Como una piedra bajo la corriente cambiante.


Así toque mi citara para engañarme, así
Se abra una puerta y entren diez mujeres desnudas,
Marcadas sus espaldas con mi letra, y se arrojen
Unas sobre otras hasta consumirse.


Juro que ella perdura porque ella sale y entra
Como una bala loca,
Me sigue a donde voy y me sirve de hada.


(Gonzalo Rojas)

jueves, 7 de octubre de 2010

Feria del Libro de Cipolletti



Mañana viernes a las 20 horas es la inauguración, en el mismo predio ferial (calle 25 de Mayo, entre Roca y San Martín). A partir del sábado comienza a funcionar como tal, extendiéndose hasta el 17 de este mes.
Acá, un programa de los primeros días, cortesía de CipollettiPortal.

Quiero reiterarte la invitación para este domingo 10 a las 20 horas, cuando en la sala 1 del predio presentemos los tres libros ganadores de la Convocatoria de Escritores 2009 del Fondo Editorial Rionegrino: Malditos animales (Pablo Tolosa, cuentos); Después del temblor (Silvia Rodríguez, poemario) y Yo el pájaro y el cielo (novela, autoría de quien esto escribe). Vale la pena recordar que estos volumenes integran el stand argentino en la Feria Internacional del Libro de Frankfurt que se desarrolla por estos días.

¡Te esperamos!

sábado, 2 de octubre de 2010

Ferias



Del Libro, dos y en este Octubre que ya empezó. Una a lo lejos, la mundial de Frankfurt, donde Yo el pájaro y el cielo integrará el stand argentino junto a los otros libros premiados por el Fondo Editorial Rionegrino. Justo ayer salió una nota alusiva en La Mañana de Cipolletti.

Por otra parte, el próximo domingo 10 de octubre, a las 20 horas, presentaremos en la Feria del Libro de Cipolletti a los mismos libros, la tríada de primeros premios de aquella Convocatoria de Escritores: Malditos animales (Pablo Tolosa, cuentos), Después del temblor (Silvia Rodríguez, poemario), y la novela ya mencionada, de quien esto escribe.

No está de más recordar que la Feria se inaugura el viernes 8, comenzando a funcionar como tal a partir del sábado 9 y hasta el domingo 17 de este mes inclusive, en el predio sito en calle 25 de Mayo al 100 (entre San Martín y Roca) de nuestra ciudad.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

¿Borroneos?



Y te miró, sabor de armas blancas, constelación clavada en una madrugada de invierno; y entonces su boca te disparó melodiosa, final, ahora descerrajando la intemperie con los mismos labios que supieron domesticar la magia, emular mansa a los demonios, resbalar por los pliegues húmedos del eclipse.


Y descendiste como un otoño al abismo que te impuso. Moroso por la querencia, ciego por la pureza sublime de ese dolor, así lamiste los dientes de la barranca lenta que te arrancó la piel y los latidos. O tal vez fue ella que ascendió esplendorosa, luz, ángel imposible al que ardoroso adoraste, perfume fugitivo que te empujaba los arañazos al cielo.

O quizás pariste ambas, arriba y abajo, adentro y afuera. Y en el último fondo te esperaban los recuerdos y sus hijos torpes, estos versos.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Borroneos



Despacio abriste la boca, como desenvainando, como si pudiera haber deleite, y hubo una jauría, una andanada de granizo, una ráfaga sucia de metralla al rojo. Así enseñabas, a distancia reglamentaria para un cuerpo a cuerpo, el sabor duro y helado de los impactos, la sensación a baldío fluyendo negra, irreversible, haciendo metástasis.


Mientras, frenética en la búsqueda ciega del énfasis, esa contundencia innecesaria porque ya se te desbarrancaba plena de los labios, subías y bajabas las manos, pintando los tajos, la noche polar que ya urdían tus palabras. Y él, descendiendo mudo a su fosa abierta en el desamparo, te miró alejarte, abolir la ternura como a telarañas, espantar los fantasmas tibios de las caricias.

Huías, sí. Hacia arriba. Hacia afuera.

martes, 21 de septiembre de 2010

Alter Ego



 
El Círculo de Escritores del Comahue se complace en presentarles otro anhelo hecho realidad: la revista Alter Ego. Se trata de una publicación de carácter cultural pero ya no sólo literaria sino con vocación multidisciplinar, aspirando a convertirse en otro canal de expresión todos los artistas de la región.

Cada ejemplar estará a la venta en puestos de diarios y revistas de todo el Alto Valle, con un coste de cinco pesos por ejemplar. Cabe destacar que no hay fines de lucro, dado que una parte del producto monetario se va a invertir en distribución de ejemplares y libros, mientras que la otra parte será donada a una entidad regional de bien público.

Para ponerte en contacto con el staff de la revista, podés presentarte en las reuniones del Círculo (todos los sábados de 20:30 a 21:30 horas, en la Casa de la Música de Cipolletti, en intersección de Fernández Oro y Sáenz Peña), o bien escribir a alterego.literaria@gmail.com

jueves, 16 de septiembre de 2010

Beltrán



Efectivamente, el sábado estuvimos en Luis Beltrán. Primera vez en esta localidad del Valle Medio, recostada en el río Negro, cuyas aguas morosas y ronroneantes nutren la cadencia larga de esas tardes. Espaciosas las cuadras y las calles, soñolientas por el tráfico de a gotas, unas y otras depositadas sobre la llanura amarillenta que supo de tolderías y estampidas, que alguna vez tembló bajo los malones y el fuego a discreción de los Rémington, debajo de ese cielo todavía sin manchas, aún erizado de trinos.

La visita duró lo que el sábado. La tarde se fue consumiendo con recorridas varias, globa ferial y biblioteca incluídas, hasta la presentación de Yo el pájaro y el cielo, más la sorpresa de la antología de cuentos resultante de la misma Convocatoria de Escritores del Fondo Editorial Rionegrino, cuyos ejemplares me fueron entregados un rato antes.

Hubo un breve y agridulce preludio de tironeos entre terceros, el cual no merece mayores precisiones, aun cuando elucubró corales de naufragio. Pero llegada la hora de la verdad, una gentileza que agradezco: la de don Minieri, quien no sólo accedió a posponer la proyección de su documental para después de la presentación (y no superpuestas, como extrañamente estaba programado de antemano), sino que se quedó a presenciarla. Para el público que había ido a verlo a él y que generosamente me regaló su silencio, su atención, sus aplausos y buenos deseos al terminar, la misma palabra: Gracias. Por estos gestos es que me traje el anhelo de regresar pronto.

martes, 7 de septiembre de 2010

Gracias, y allá vamos



Hoy apareció la nota que me hizo Ariel Martínez, responsable de la excelente "Cipolletti es un lugar". Creo haberles comentado al respecto alguna vez, con la mención de que por dificultades de agenda la armamos vía correo electrónico. La podés leer en este enlace, o si no copiando y pegando la siguiente dirección en la barra de tu navegador: http://cipollettiesunlugar.blogspot.com/2010/09/matias-stiep-sobre-el-amor-la-memoria-y.html.

Por otra parte, este sábado 11 de septiembre estaré en la ciudad rionegrina de Luis Beltrán. A las 19 horas, en el marco de la Feria del Libro local, presentaremos Yo el pájaro y el cielo. Agradezco a todos los que han hecho posible esta oportunidad. 

Más buenas noticias: Se confirmó el espacio para que presentemos nuestros libros, conjuntamente con Silvia Rodríguez y Pablo Tolosa, en la próxima Feria del Libro de Cipolletti (extraoficialmente, comienza en los albores de octubre).

Gracias Ariel por la nota y la gentileza.
¡Y nos vemos en L. Beltrán!

sábado, 4 de septiembre de 2010

Desde las sendas de Oku



No sólo en invierno Japón se viste de blanco. Una vez al año, la floración de los cerezos viene a engalanar los jardines y los faldeos de las montañas con un manto como de Virgen, luego rosado, incluso violáceo. El prodigio tiene impronta de celebración, y la gente abarrota los parques con júbilo primaveral. Cerca, seguramente, se alzan placas con haikus, forma poética japonesa por excelencia. Con más seguridad aún, son obras del hombre cuyas estatuas también se reparten por toda la isla: Matsuo Basho.

Inclinado a las letras desde muy joven, por un tiempo ayudante de un shogun, coqueteó con la posibilidad de convertirse en samurai pero la muerte de su amo lo devolvió a su primera influencia. Pronto fue discípulo secreto del mítico Kitamura Kinguin, quien le mostró todos los misterios de la poesía, y Basho regresó al mundo como poeta consumado.

Pero lo mejor de su arte, que hoy se lee en plazas y parques, llegaría después. Diversas fuentes utilizan la palabra "inconformismo" para explicar la decisión. Lo cierto es que Basho cambió el eje temático de sus obras y de su vida: del intimismo, el "adentro", hacia la contemplación del "afuera". De las paredes de su casa en Edo (actual Tokio) y de los recintos donde lo más granado de la poesía japonesa celebraba sus tertulias, a los caminos tierra adentro del Japón medieval, poblados de peligros y de postales impactantes.

Totalizó cuatro viajes y miles de kilómetros caminando por las islas, generalmente en compañía de algún alumno de los tantos que tenía, siempre con el bastón de caminante que hoy sostiene en cada monumento. Al leer sus obras, no es difícil imaginarlo escribiéndolas al pie de un árbol centenario, respirando el beso temeroso de los pétalos del cerezo. Aspirando la luna y sus melodías, para retratarlas apenas terminen de desangrarse, justo al amanecer. Junto a las lágrimas ocres del otoño, o la costa brusca del mar. Bajo la timidez de la nieve recién llegada.

Buscando, y encontrando, las causas de su sed:


Ah, este camino
que nadie recorre,
excepto el crepúsculo.

- - - - - - - - - - - - - - -

La luna de la montaña
ilumina también
a los ladrones de flores.

- - - - - - - - - - - - - - -

Admirable,
aquel que no piensa: "la vida huye"
al ver el relámpago.

- - - - - - - - - - - - - - -

Desde hoy el rocío
borrará tu nombre
de mi sombrero.

- - - - - - - - - - - - - - -

Nada indica
En la voz de la cigarra
Que pronto morirá.

- - - - - - - - - - - - - - -

Tal y como me parece,
El País de los Muertos es así:
Una noche de otoño.

- - - - - - - - - - - - - - -

La desolación del invierno:
En un mundo de un color
El sonido del viento.

lunes, 30 de agosto de 2010

Evoluciones de la luz





"Arriba flota la luz, recortada, redonda. Es el cielo del atardecer. Mirándolo, pienso en el mundo a esa hora del atardecer del mes de octubre. Allí debe de haber una vida con gente. Bajo esa luz tenue, la gente camina por las calles, hace compras, prepara la comida, se dirige a su casa en tren. Y piensan que es algo tan natural que no merece siquiera ser pensado. O ni siquiera lo piensan. Como hacía yo antes. Ellos poseen esa identidad imprecisa de quienes pueden denominarse «gente». Yo era uno de ellos, sin nombre. Bajo esa luz, la gente acepta a la gente, la gente es aceptada por la gente. Allí hay, sin duda, una especie de intimidad envuelta en luz, quizá duradera, quizá transitoria. Yo ya no me incluyo entre ellos. Pues están en la superficie de la tierra y yo estoy en el fondo de un pozo profundo. Ellos tienen luz, yo estoy a punto de perderla. A veces pienso que ya no podré volver jamás a ese mundo. Tal vez nunca vuelva a sentir el sosiego de estar envuelto en luz. Tal vez nunca pueda volver a abrazar el cuerpo blando del gato. Cuando pienso estas cosas, siento un dolor sordo, como si algo me oprimiera el pecho."



(Colaboración de Horacio, amigo, hermano de letras y gran tipo: fragmento de Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, de Haruki Murakami)

lunes, 23 de agosto de 2010

Nota en La Mañana



El sábado salió una nota en La Mañana de Cipolletti, respecto a la inclusión de Yo el pájaro y el cielo, junto a los libros de Silvia Rodríguez y Pablo Tolosa, en el stand argentino de la Feria Internacional del Libro de Frankfurt. Agradezco la deferecia a Gladys, periodista y hermana de la vida, y también al staff de este diario que mantiene su tradicional apertura y buena onda para con los escritores locales. Desde hace bastante tiempo no puede decirse lo mismo de otros medios de la zona.

Aun sin asimilar del todo la trascendencia de la buena nueva, creo que emana un bonito simbolismo. Si bien Von Richthofen, protagonista del libro, nació en la ya desaparecida Prusia (hoy territorio polaco), aquella correspondía al imperio alemán. Alguien dijo que siempre estamos volviendo a casa. De una manera u otra.


P.D.: Ya marchan los planes para presentar el libro en Cipolletti: Fines de septiembre, tentativamente.

viernes, 20 de agosto de 2010

Increíble



Hoy recibí una sorpresa increíble. Copio y pego:


Estimados Escritores,


Me dirijo a UDS a efectos de informarles que de acuerdo a lo acordado con la Cancillería Argentina y cumpliendo con lo establecido sobre la participación de Río Negro en la Feria Mundial del Libro de Frankfurt, la Agencia Río Negro Cultura enviará al Stand de Argentina una serie de libro editados por el Fondo Editorial Rionegrino. De esta manera damos cabal cumplimiento a lo prometido en la Feria del Libro de Buenos Aires, donde anunciáramos la participación de Río Negro en un evento de esta magnitud.

Los títulos que integraran la comitiva nacional serán los que han obtenido el primer lugar en el orden de mérito en la convocatoria para escritores 2009, ellos son:

-“Después del Temblor” de Silvia Rodríguez (poesía).
-“Yo el pájaro y el cielo” de Matías Stiep (novela).
-“Malditos Animales” de Pablo Tolosa (cuento).


-“Hacer Memoria”. Libro que recopila las obras seleccionadas del Concurso Literario para Jóvenes desarrollado durante el año 2009. La misma compila con ocho cuentos de jóvenes entre 13 y 18 años de distinto puntos de la provincia, que tiene como temática central la memoria y las historias de la provincia de Río Negro


Asimismo enviaremos “Reptiles de Río Negro”, editado en junto con el Museo Patagónico de Ciencias Naturales y la Fundación Miguel Lillo.


Sin más, saluda a UDS muy ATTE.


Dr. Armando Gentili
Subsecretario de Cultura

jueves, 12 de agosto de 2010

Gracias



Continuando el tema de la entrada anterior, recibí una hermosa sorpresa. Merced a la iniciativa y al cariño de Silvia, un escritor de Bolsón me representará el domingo: se trata de Juan Matamala, quien accedió muy gentilmente a la propuesta de presentar mi novela Yo el pájaro y el cielo.

A ella y él quiero decirles, ante los transeúntes de este Jardín, que este gesto me honra y alegra hasta lo indecible. Agradezco más que profundamente lo que han hecho por mí.

Al mismo tiempo, me hace feliz ver que no todo está perdido en esta jungla de egos y divismos que suele ser el mundo de los escritores. Con ellos dos y con Pablo, mis hermanos de letras, estaré el domingo, presente desde las páginas de ese libro que lleva mis marcas: mi fe, mi desesperanza, mi ilusión, compañeras de sus tantas e inhóspitas horas de escritura y corrección.
Ahora, el anuncio formal: Este domingo 15 de de agosto, a las 20.00 hs., se presentan en la Casa de la Cultura de El Bolsón los libros Después del temblor, de Silvia Rodríguez, Malditos animales de Pablo Tolosa y Yo el pájaro y el cielo, de quien esto escribe, obras ganadoras en la Convocatoria de Escritores 2009 del Fondo Editorial Rionegrino en los géneros poesía, cuento y novela respectivamente.

De una u otra manera, ahí estaremos.

lunes, 9 de agosto de 2010

Veintiuno y otras yerbas



Día agridulce. Primero, la definición de una posibilidad anhelada que veníamos planeando con Silvia y Pablo (Rodríguez y Tolosa, poesía y cuento, respectivamente): repetir el formato de presentaciones conjuntas de nuestros libros, tal como en la Feria de Buenos Aires. Ahora iba a ser el próximo domingo 15, en El Bolsón. Un lugar que hace tiempo me llama desde la distancia. Con libros y amigos de letras de por medio, la oportunidad era inmejorable.

De arranque pintaba algo complicado, malditas cuestiones de rutina y del "mundo real". Pero no imposible, y venía piloteando más que bien a la tormenta. Resulta que en los mismos umbrales del "sí, voy", se conjugaron fatalmente un imponderable laboral y una estrecha, odiosa incompatibilidad horaria entre presentación y colectivo de regreso. Resultado: mi ausencia. De cuerpo presente nada más, claro, porque en el afecto y la hermandad de las letras estaré con ambos cuando se sienten de cara al auditorio lleno, su gente, y el dulce crujido de los libros abriéndose sea el preludio para la magia.

Aquí y ahora quedan en pie dos posibilidades más, ambas en la primera quincena de septiembre: General Conesa el 4, y la Feria del Libro de Beltrán el 11. Respecto a mí, la cosa sigue encadenada, esta vez a otro amo, también implacable: una todavía indeterminada fecha de calendario académico. A pesar de todos, conservo la ilusión y el deseo de que, en algún tiempo no muy lejano, se concrete nuestro plan.


Hoy, noveno día, también tiene otra significancia para mí, salvadora de la decepción de las líneas anteriores. Para ella son estas palabras del maestro:

"Y yo era un pobre alucinado que se perdía entre los últimos faroles de suburbios nunca antes visitados. Y, mientras, caminaba deseando cansarme y olvidar por agotamiento, ciego por la noche, esperando el milagro denunciador de la casa buscada. Iba sabiendo, descubriendo con maravilla que siempre, desde un pasado tan lejano que nunca existió, te estuve queriendo y esperando antes de que tú nacieras. Que durante toda mi vida mi amor por ti palpitaba escondido, debajo de alegrías y penas."


(fragmento de Cuando ya no importe, de Juan Carlos Onetti)

sábado, 7 de agosto de 2010

Quién no






Esta manía de saberme ángel,
sin edad,
sin muerte en qué vivirme,
sin piedad por mi nombre
ni por mis huesos que lloran vagando.

¿Y quién no tiene un amor?
¿Y quién no goza entre amapolas?
¿Y quién no posee un fuego, una muerte,
un miedo, algo horrible,
aunque fuere con plumas,
aunque fuere con sonrisas?

Siniestro delirio amar a una sombra.
La sombra no muere.
Y mi amor
sólo abraza a lo que fluye
como lava del infierno:
una logia callada,
fantasmas en dulce erección,
sacerdotes de espuma,
y sobre todo ángeles,
ángeles bellos como cuchillos
que se elevan en la noche
y devastan la esperanza.




(Exilio, de Alejandra Pizarnik)

sábado, 31 de julio de 2010

Fluir





Óyeme como quien oye llover,

ni atenta ni distraída,

pasos leves, llovizna,

agua que es aire, aire que es tiempo,

el día no acaba de irse,

la noche no llega todavía,
figuraciones de la niebla
al doblar la esquina,

figuraciones del tiempo
en el recodo de esta pausa,

óyeme como quien oye llover,

sin oírme, oyendo lo que digo

con los ojos abiertos hacia adentro,

dormida con los cinco sentidos despiertos,
llueve, pasos leves, rumor de sílabas,
aire y agua, palabras que no pesan:

lo que fuimos y somos,
los días y los años, este instante,

tiempo sin peso, pesadumbre enorme,
óyeme como quien oye llover,
relumbra el asfalto húmedo,

el vaho se levanta y camina,

la noche se abre y me mira,

eres tú y tu talle de vaho,
tú y tu cara de noche,
tú y tu pelo, lento relámpago,

cruzas la calle y entras en mi frente,

pasos de agua sobre mis párpados,

óyeme como quien oye llover,

el asfalto relumbra, tú cruzas la calle,

es la niebla errante en la noche,

como quien oye llover

es la noche dormida en tu cama,

es el oleaje de tu respiración,

tus dedos de agua mojan mi frente,
tus dedos de llama queman mis ojos,
tus dedos de aire abren los párpados del tiempo,
manar de apariciones y resurrecciones,
óyeme como quien oye llover,
pasan los años, regresan los instantes,
¿oyes tus pasos en el cuarto vecino?
no aquí ni allá: los oyes
en otro tiempo que es ahora mismo,
oye los pasos del tiempo

inventor de lugares sin peso ni sitio,

oye la lluvia correr por la terraza,

la noche ya es más noche en la arboleda,
en los follajes ha anidado el rayo,
vago jardín a la deriva

entra, tu sombra cubre esta página.


(Como quien oye llover
, de Octavio Paz)

lunes, 26 de julio de 2010

Gracias





Por un resquicio de este tiempo vacío, infestado de páginas desérticas, se coló una linda sorpresa, cortesía de un amigo.

Primero lo presento: Santiago Ocampos, poeta, cipoleño, libros publicados y galardones varios que son consecuencias inevitables de su talento descomunal, de su finísima percepción para desnudar en tres versos lo intangible, lo humano, lo que se proponga.

En su condición de corrector literario, publicó en su blog una reseña sobre Yo el pájaro y el cielo (pulsando en los textos resaltados accedés a los enlaces).

De todo corazón agradezco todas y cada una de sus palabras, su gentileza y su amistad.

lunes, 19 de julio de 2010

Ahora y después



Como verás, ya está vigente el cambio visual prometido alguna vez. Sí, sí, sé que era hora.

Aprovechando que estamos acá te comento un par de cosas relacionadas a Yo el pájaro y el cielo. Ya está en movimiento un plan para presentarla acá, Cipolletti, más menos en agosto o bien comienzos de septiembre. Por otro lado, sigue en marcha la idea de presentaciones conjuntas con Pablo Tolosa y Silvia Rodríguez (los ganadores de cuento y poesía en los concursos del Fondo Editorial Rionegrino), tal como hicimos en la Feria del Libro de Buenos Aires. Aparentemente la primera sería en El Bolsón, los pagos de Silvia, y Cultura tendría injerencia en el armado.

Y como hablamos del libro, hago un paréntesis para la distribución. Ante las reiteradas consultas sobre los puntos de venta en la provincia, repito por enésima vez la misma respuesta, claro está que obligada: Oportunamente solicité el listado de librerías a Cultura (varias veces, todo hay que decirlo) y hasta ahora no tuve resultado alguna, salvo promesas de respuesta. Ese es el hecho concreto y por ahora prefiero quedarme ahí dentro.

Me consta por Castañeda que el libro está disponible en la biblioteca pública de Valcheta, así que supongo que lo mismo vale para otras ciudades. Si vivís en Río Negro y estás al tanto de algo al respecto, ruego me hagas llegar la info. ¡Gracias!

miércoles, 14 de julio de 2010

Ahora



Mi vida: tantos días
que no estuve en El Cuzco
ni en Siena ni en Grenoble,
tantos aviones rubricando el cielo
en los que yo no iba, tantas voces
cuyo calor jamás
tocó mi corazón.
Sólo el tiempo, vacío,
sólo el tiempo, esta estepa
desesperada, sólo
ver los martes, los miércoles, los jueves,
ver cómo se suceden, implacables,
los tubos de Colgate.

(Insisto, de
Miguel d'Ors)

viernes, 9 de julio de 2010

Veintiuno



Te decía en la carta
que juntar cuatro versos
no era tener el pasaporte a la felicidad
timbrado en el bolsillo,
y otras cosas más o menos serias
como dándote a entender
que desde antiguamente soy tu cómplice
cuando bajas a los arsenales de la noche
y pones toda tu alma
y la respiración
perfectamente controlada,
por mantener en pie tus rebeliones
tus milicias secretas
a costa de ese tiempo perdido
en comerte las uñas, en mantener a raya
tus palpitaciones,
en golpearte el pecho por los malos sueños,
y no sé cuántas cosas más
que, francamente, te gastan la salud
cuando en el fondo
sabes que estoy contigo
aunque no te vea
ni tome desayuno en tu mesa
ni mi cabeza amanezca en tu pecho
como un niño con frío,
y eso no necesita escribirse.


(Los cómplices, de Gonzalo Rojas)

martes, 6 de julio de 2010

De corrido



Últimamente se aprecia cierta tendencia. Tal vez se deba al tan defenestrado vértigo posmoderno, que aprieta agendas y por ende también lectores, pero por una u otra causa asistimos a tiempos de gloria para la narrativa breve e hiperbreve. Hablamos de artesanías químicamente puras, de un delicadísimo origami de palabras. Y en esto, típico cuando nos referimos a literatura, también hay mexicanos que destacan.

Siempre recuerdo a una profesora del secundario que solía repetir: "México tiene una historia tristísima". Aludía a un pasado de dictadores brutales y revoluciones armadas, a una naturaleza irascible, a la condena geográfica que significa la sombra de las alas -y las garras- del depredador más voraz de todos: el águila calva del Norte. Por eso es probable que el Viejo Vizcacha de nuestras letras, Dalmiro Sáenz, haya pensado en México cuando dijo aquello de que el boxeo y el arte se alimentan de las injusticias, y por eso Suiza no tenía ni boxeadores ni escritores. En cambio, debajo de cada adoquín del Zócalo, en las junglas del sur y en los médanos calientes de Coahuila hay tierra fértil para campeones mundiales y autores laureados, Premio Nobel 1990 incluído.

Uno de esos autores fue el recientemente fallecido Juan José Arreola. Punzante, eléctrico, maestro en el arte difícil de la brevedad precisa. Descolló en el cuento breve, y acá va una muestra:


"Corrido"


"Hay en Zapotlán una plaza que le dicen de Ameca, quién sabe por qué. Una calle ancha y empedrada se da contra un testerazo, partiéndose en dos. Por allí desemboca el pueblo en sus campos de maíz.

Así es la Plazuela de Ameca, con su esquina ochavada y sus casas de grandes portones. Y en ella se encontraron una tarde, hace mucho, dos rivales de ocasión. Pero hubo una muchacha de por medio.

La Plazuela de Ameca es tránsito de carretas. Y las ruedas muelen la tierra de los baches, hasta hacerla finita, finita. Un polvo de tepetate que arde en los ojos, cuando el viento sopla. Y allí había, hasta hace poco, un hidrante. Un caño de agua de dos pajas, con su llave de bronce y su pileta de piedra.

La que primero llegó fue la muchacha con su cántaro rojo, por la ancha calle que se parte en dos. Los rivales caminaban frente a ella, por las calles de los lados, sin saber que se darían un tope en el testerazo. Ellos y la muchacha parecía que iban de acuerdo con el destino, cada uno por su calle.

La muchacha iba por agua y abrió la llave. En ese momento los dos hombres quedaron al descubierto, sabiéndose interesados en lo mismo. Allí se acabó la calle de cada quien, y ninguno quiso dar paso adelante. La mirada que se echaron fue poniéndose tirante, y ninguno bajaba la vista.

-Oiga amigo, qué me mira.

-La vista es muy natural.

Tal parece que así se dijeron, sin hablar. La mirada lo estaba diciendo todo. Y ni un ai te va, ni ai te viene. En la plaza que los vecinos dejaron desierta como adrede, la cosa iba a comenzar.

El chorro de agua, al mismo tiempo que el cántaro, los estaba llenando de ganas de pelear. Era lo único que estorbaba aquel silencio tan entero. La muchacha cerró la llave dándose cuenta cuando ya el agua se derramaba. Se echó el cántaro al hombro, casi corriendo con susto.

Los que la quisieron estaban en el último suspenso, como los gallos todavía sin soltar, embebidos uno y otro en los puntos negros de sus ojos. Al subir la banqueta del otro lado, la muchacha dio un mal paso y el cántaro y el agua se hicieron trizas en el suelo.

Ésa fue la merita señal. Uno con daga, pero así de grande, y otro con machete costeño. Y se dieron de cuchillazos, sacándose el golpe un poco con el sarape. De la muchacha no quedó más que la mancha de agua, y allí están los dos peleando por los destrozos del cántaro.

Los dos eran buenos, y los dos se dieron en la madre. En aquella tarde que se iba y se detuvo. Los dos se quedaron allí bocarriba, quién degollado y quién con la cabeza partida. Como los gallos buenos, que nomás a uno le queda tantito resuello.

Muchas gentes vinieron después, a la nochecita. Mujeres que se pusieron a rezar y hombres que dizque iban a dar parte. Uno de los muertos todavía alcanzó a decir algo: preguntó que si también al otro se lo había llevado la tiznada.

Después se supo que hubo una muchacha de por medio. Y la del cántaro quebrado se quedó con la mala fama del pleito. Dicen que ni siquiera se casó. Aunque se hubiera ido hasta Jilotlán de los Dolores, allá habría llegado con ella, a lo mejor antes que ella, su mal nombre de mancornadora."

lunes, 28 de junio de 2010

Volando



Un libro es, entre tantas cosas, una paloma. Su autor lo arroja hacia arriba y entonces desencadena lo imprevisible. Mil derroteros incalculables; lugares impensados donde aterrizará como una niebla, como un otoño en las veredas, depositando ese mensaje tan nuestro y ya tan ajeno. La llegada de un elogio siempre inesperado, de un "me gustó tu libro" que viene a abolir aquellos meses perpetuos de tropezones en la nieve. Incluso las revelaciones: texturas, colores, sentidos que uno como creador jamás le imaginó, y que luego nos serán enseñados por los lectores que trajinaron esas mismas páginas pero hicieron cumbre por la otra ladera, la opuesta y soleada.

En cuanto a mí, tanto me sorprendieron los vuelos de Estrellas como ahora los primeros aleteos de mi segundo volumen. Se podría usar la palabra "repercusión", aunque en este caso nunca estalla sino que, mas bien, tiene temperamento de llovizna nocturna: así es como viene, así es como me va envolviendo.

Con alegría sentí las gotas bautismales, valiosas como lágrimas, que han venido a tocar mis párpados cerrados, mi cara hacia la luna escondida, los brazos extendidos:

Primeramente se contactó conmigo Ariel Martínez, periodista y promotor del sitio "Cipolletti es un lugar". La idea es hacer una entrevista, aunque por cuestiones de agenda apretada (suya y mía) la estamos armando vía correo electrónico. Por lo demás, si bien la página está hace tiempo en los Sitios Amigos del Jardín, quiero invitarte expresamente a que la visites. En ella respira lo nuestro, el olor a cosecha, las melodías de la Confluencia, incluso el viento que eriza al arenal. Gracias por el ofrecimiento, pero también por el amor hacia este terruño verde, ensangrentado, querido. Y por mostrar ese amor.

Luego -hace un rato para ser más exacto-, sorpresa enorme mediante, me encontré con un correo de Jorge Castañeda. Nada menos que el vencedor de las distancias abrumadoras, el juglar mágico que desde su Valcheta osó y logró llevar su poesía, voz suya y de nuestros desiertos y nuestros amaneceres blancos, a todo el mundo. No es una metáfora: entre tantísimos laureles, podemos recordar que ha sido destacado como integrante del Directorio de "Personalidades del Arte Universal", con sede en Washington; Socio de Honor del Ateneo Cultural de Buenos Aires; Miembro de Honor del “Club de Intelectuales Franceses” de París; Académico de Mérito de la Academia Internacional de Pontzen, Milán; Miembro Numerario de la Asociación Mundial de Escritores con sede en León, España; Poeta Asociado a la World Poets Society con sede en Grecia; Cónsul para la provincia de Río Negro de “Poetas del Mundo” con sede en Chile, y así podríamos seguir toda la noche.

Con enorme orgullo y sin caer del todo aún, agradezco infinitamente su gesto, lo que es decir su humildad, su sencillez, la gentileza de regalar un estímulo a un principiante. Esas cualidades lo hacen todavía más grande.

Desde luego, invito y recomiendo su página: jorgecastaneda.fullblog.com.ar

jueves, 24 de junio de 2010

El hilo en los recodos



Finalmente despertar de nuevo a la luz, entre estas malezas, como apaleado. Ha terminado un letargo subterráneo, reseco y a la postre inútil; por una de sus pocas brechas se filtraron, como sangre o como luna, estas palabras:


"Cuando trato de definir ese bien que me ha sido dado desde hace años, advierto que un privilegio semejante, por raro que sea, no puede ser único; que debe existir alguien, siquiera en el trasfondo en la aventura de un libro bien llevado o en la vida de un escritor feliz, alguien que no deje pasar la frase inexacta o floja que no cambiamos por pereza; alguien que tome por nosotros los gruesos volúmenes de los anaqueles de una biblioteca para que encontremos alguna indicación útil y que se obstine en seguir consultándolos cuando ya hayamos renunciado a ello; alguien que nos apoye, nos aliente, a veces que nos oponga algo; alguien que comparta con nosotros, con igual fervor, los goces del arte y de la vida, sus tareas siempre pesadas, jamás fáciles; alguien que no sea ni nuestra sombra, ni nuestro reflejo, ni siquiera nuestro complemento, sino alguien por sí mismo; alguien que nos deje en completa libertad y que nos obligue, sin embargo, a ser plenamente lo que somos."


(Marguerite Yourcenar, en Cuadernos de Notas a las "Memorias de Adriano")

domingo, 13 de junio de 2010

Día del Escritor



Efeméride del nacimiento de Leopoldo Lugones. Toda una rareza para nosotros, tan afectos al recuerdo en las fechas de muerte -y generalmente sólo a partir de ellas-. Dueño de un estilo frondoso y exhuberante; patriarca de la Sociedad Argentina de Escritores; emblema de la literatura nacional, por su mérito pero quizás también porque encarnó algo del sino contradictorio de nuestro ser argentino: fue fascista pero a la vez "defensor de los judíos" (como décadas después lo definiría Cozarinsky); tuvo un hijo torturador y una hija desaparecida en los setenta.

Hablamos de mérito literario: da plena fe este cuento publicado en la revista ADAMAR.
Vaya un abrazo para todos los colegas y hermanos de letras, compañeros de esta hermosa condena que es el oficio de escritor.

sábado, 12 de junio de 2010

Magia



"En ese antiguo bosque había más claros que caminos: había también prados redondos protegidos por altos robles; lagos de helechos inmóviles sobre los que planeaban ramajes frágiles y frescos como dedos de mujer; familias de árboles graves como pilastras, que se reunían para murmurar durante siglos las deliberaciones de sus hojas; estrechas ventanas de ramas que se abrían sobre un océano de verdor donde temblaban largas sombras perfumadas y los círculos de oro blanco del sol; islas encantadas de brezales rosas y ríos de aulagas; enrejados de resplandores y de tinieblas, grandes espacios naturales en donde surgían, todos temblorosos, los jóvenes pinos y los robles pueriles; camas de agujas rojizas en las que las horcaduras musgosas de los viejos árboles parecían hundirse a media pierna, nidos de ardillas y guaridas de víboras; mil estremecimientos de insectos y trinos de pájaros. Cuando hacía calor, zumbaba como un gigantesco hormiguero; y retenía, después de la lluvia, una lluvia propia, lenta, sombría, pertinaz, que caía de sus cimas y ahogaba sus hojas muertas. Tenía su respiración y su sueño; a veces roncaba, a veces callaba, mudo, sorprendido, vigilante, sin un roce de serpiente, sin un trino de curruca. ¿Qué esperaba? Nadie lo sabía. Tenía su voluntad y sus gustos: lanzaba rectas y veloces líneas de abedules, que caían como flechas; luego le daba miedo, y se detenía en un rincón, estremecido, bajo un bosquecillo de álamos temblones. También llegaba a poner un pie en el lindero, casi en la llanura, pero de inmediato retrocedía, y volvía al frío horror de sus más altos y profundos oquedales, a su centro nocturno. Toleraba la vida de los animales, y no parecía tomarla en cuenta; pero sus troncos inflexibles, resistentes, como relámpagos solidificados que brotaban de la tierra, eran hostiles a los hombres."


(fragmento de La estrella de madera, de Marcel Schwob)

martes, 8 de junio de 2010

Yo y el cielo



Hace quince o veinte días pronostiqué dos semanas. Me pasé apenas, pero qué más da. A partir de hoy, Yo el pájaro y el cielo está a la venta en Cipolletti. ¿Dónde? En la librería Manuscritos (Villegas 120 local 3). Será la única boca comercial de expendio, salvo que el Fondo Editorial Rionegrino concrete con otro negocio y entonces serían dos.

En cuanto al resto de la provincia, tengo entendido que la distribución del libro estaría comenzando, o a punto de. ¿Dónde? Excelente pregunta: del listado de librerías, aún ni noticias.

Ahora siento el renacer de algo dormido. Es la expectación de ver cómo un libro propio empieza a caminar, el dulce y feliz presagio de que tal vez mil aventuras lo esperan allá adelante.
Y ya que hablamos del libro y de presagios, te cuento que en el corto plazo probablemente haya una noticia muy, muy ruidosa...

lunes, 7 de junio de 2010

Del olvido y otros demonios



Schwob debe ser uno de los secretos mejor guardados de la literatura universal... bajo tristes candados de olvido. Aunque magistral y brillante, pierde en la comparación con otros que también murieron jóvenes y apagándose irreversiblemente (por caso Chejov; incluso Mansfield): por hache o por be ha sido confinado a una órbita remota del universo literario. Desde hace bastante las ediciones de sus libros son fósiles raros, deliciosas piezas de museo. Tal vez sea por eso que sus lectores no conformamos una legión rimbombante sino una cofradía de catacumba, "difusa" como bien dijo alguien. Toparse con otro acólito es como encontrar en la calle a un viejo conocido. Todos dimos con él por accidente, alguna casualidad que luego ya no puede olvidarse.

Leerlo es una experiencia que tiene visos místicos. Si hay una mezcla exacta de poesía y narrativa, creo con plena fe que esa es la de Schwob. Alguien cuyo nombre no recuerdo alabó esa forma única, tan suya de enlazar las palabras. Como si se frotaran. Sí, usó esa palabra: frotar.

En uno de esos libros que ya no se consiguen, Vidas imaginarias, reescribió personajes que ya en aquel tiempo bordeaban la leyenda, reviviéndolos en cierta forma, e inaugurando con ellos una mitología hecha de música y silencio. Proeza que luego repetiría, con mucho más ruido y resonancia, quien fue uno de sus principales admiradores: nuestro J. L. Borges.

Hoy, una de esas Vidas...: la de Lucrecio, Poeta.

miércoles, 2 de junio de 2010

Polvo de estrellas



"He perdido el hilo del relato. Me proponía escribir el pasaje en el que Laura y mi padre se acuestan por primera vez. Pongamos que dejé el hotel sin haber descifrado el final escrito en el capó, pero con un capítulo terminado. Ese en el que mi padre brinca en el cielo y vuelve a la tierra para regalarle a Laura una estrella. Ella termina por creer que ha encontrado a su hombre. En una carta, le dice a su hermana Yolanda:"No hay otro más gentil ni ingenioso, aunque es torpe y tímido a la hora de las galas y los entremeses". Imagino que ha querido referirse a la primera noche de cuerpos entrelazados, de homenajes postergados. Brutal en algunas caricias, tal vez mordisquero y hablador, mi padre la había deseado tanto que ya no tenía otra cosa que decirle que no fuera su felicidad: un revoleo de grupas humedecidas por el calor de la noche, algo frío que se vuelca sobre la cama, la tensión de una palabra inoportuna, el tiempo que vuela hasta el amanecer: mitad negro y mitad rojo. Cerca, alguien muere; atrás quedan, pequeñas, balbuceantes, las quimeras soñadas en playas nocturnas y la voz de Ángel Vargas que canta sin micrófono. Ella sabe cuán sola está, rendida en los brazos de un gran oso de pelaje blanco: nunca se hubiera fijado en sus pies planos, en la leve malformación de la cadera si él no se hubiera parado sobre una mesa del balcón a hacer la cuenta de astros silentes y meteoros a la deriva. No es un romántico a la violeta sino un filibustero exhuberante. Bajaba una estrella, la ponía en una bandeja y la rociaba con polvo de oro. Cuando la servía ya no era una estrella, aunque latía como un corazón recién arrancado."


(fragmento de La hora sin sombra, de Osvaldo Soriano)

jueves, 27 de mayo de 2010

Un viejo vicio



"Lo menos importante eran las fechas y los nombres propios, pero logré enseñarles el amor de algunos autores y de algunos libros. Y hay autores, bueno, de los cuales yo soy indigno, entonces no hablo de ellos. Es decir, lo que hace un profesor es buscar amigos para sus estudiantes. El hecho de que sean contemporáneos, de que hayan muerto hace siglos, de que pertenezcan a tal o cual región, eso es lo de menos. Lo importante es revelar belleza y sólo se puede revelar belleza que uno ha sentido". Así, textualmente, dijo alguna vez Borges a una revista mexicana, refiriéndose a sus "diez años felices" de cátedra en la UBA.

Este sitio, primero en su versión de Blogdrive y luego en este servidor, nació hace tres o cuatro años con el sino de constituir un anaquel para mis escritos. Empero, causal y mágicamente se fue corriendo con el tiempo hacia otro lado. Revelar belleza que uno ha sentido, dijo el maestro. Y así fue. De una u otra forma, esto consistió en compartir escritos; célebres o ignotos, obra de consagrados o de anónimos, pero de algo puedo dar fe: todas las palabras que pasaron como estaciones por este Jardín me dejaron una marca como de hierro candente.

Tal vez por aquello de los ciclos fue que ese hábito cayó en desuso. Hoy es la buena hora del rescate, con un cuarteto de reeditados: una perla de Dolina, embebida en esa melancolía de la que abjura pero es tan suya; otro, ese que a mi juicio es el mejor cuento del Viejo Vizcacha de nuestras letras, Dalmiro Sáenz; luego, otra faena simple y contundente del mejor Hemingway; y finalmente, una cajita musical elucubrada por ese orfebre mágico y salvaje que fue Onetti.

Para la próxima, el vicio como debe ser: novedoso.