miércoles, 29 de septiembre de 2010

¿Borroneos?



Y te miró, sabor de armas blancas, constelación clavada en una madrugada de invierno; y entonces su boca te disparó melodiosa, final, ahora descerrajando la intemperie con los mismos labios que supieron domesticar la magia, emular mansa a los demonios, resbalar por los pliegues húmedos del eclipse.


Y descendiste como un otoño al abismo que te impuso. Moroso por la querencia, ciego por la pureza sublime de ese dolor, así lamiste los dientes de la barranca lenta que te arrancó la piel y los latidos. O tal vez fue ella que ascendió esplendorosa, luz, ángel imposible al que ardoroso adoraste, perfume fugitivo que te empujaba los arañazos al cielo.

O quizás pariste ambas, arriba y abajo, adentro y afuera. Y en el último fondo te esperaban los recuerdos y sus hijos torpes, estos versos.

2 comentarios:

Horacio dijo...

"Y descendiste como un otoño al abismo que te impuso. Moroso por la querencia, ciego por la pureza sublime de ese dolor, así lamiste los dientes de la barranca lenta que te arrancó la piel y los latido."

Bravo, todavía me resuena esta frase. mientras borroneo este comentario.

Abrazo

Matías dijo...

gracias chamigo.
Sé que la poesía no es lo mío, así que esto es más un juego literario que otra cosa, jeje.

Un abrazo grande. Gracias por estar.