lunes, 19 de enero de 2009

El Terror del Maestro


Seguramente reconoces a eso de la foto. "Eso" protagoniza el libro del mismo nombre ("It" en el original), un libro que todavía recuerdo aun tanto después de prestarlo, es decir perderlo. Nunca vi un entrecruzamiento de personajes como en esa novela, quizás una de las más conocidas de Stephen King. Ni siquiera en el inefable "Cien años de soledad", fetiche por excelencia de los cátedraticos. Pero entre el Nobel colombiano y el llamado "maestro del terror" norteamericano me quedo con el segundo. Entre los libracos de Márquez que me impusieron en el secundario y ese solo volumen de King, regalo de un amigo que también perdí, prefiero a ese único libro. La crónica del enfrentamiento de un grupo de chicos-adultos con Pennywise, el payaso que a la postre resulta no ser ni payaso ni humano, sino algo infinitas veces peor. Todo narrado en un esquema presente-pasado muy bien articulado a lo largo de sus mil y tantas páginas.

Bastante subestimado, aun cuando hubieron voces que se animaron a candidatearlo para el Nobel (para el que nunca será siquiera tenido en cuenta, temo asegurarlo, carne para los prejuicios académicos), publicó hace un par de años un libro especial. "Mientras escribo" no es otra de sus historias tan originales como contundentes, sino que se trata de la lección del narrador experto. El terror del maestro:

"Los adverbios son palabras que modifican verbos, adjetivos u otros adverbios. Son las únicas que suelen terminar en -mente. Los adverbios, como la voz pasiva, parecen haber sido creados pensando en los escritores tímidos. Con la voz pasiva, el escritor expresa su miedo a no ser tomado con seriedad. Con los adverbios, el escritor nos dice que teme no haberse expresado con claridad, que no ha ido al punto. Creo que el camino al infierno está plagado de adverbios."

"Mientras que escribir adverbios es humano, escribir él dijo o ella dijo es divino." (esto en cuanto a los diálogos)

"La percepción que tiene el escritor de sus personajes puede ser tan errónea como la de los lectores. Dejar de lado un texto porque resulta muy duro, desde un punto de vista emocional o imaginativo, es una mala idea. A veces debes continuar aunque no te guste, a veces resulta que estás haciendo un buen trabajo aunque sientas que lo único que produces son paladas de mierda."

4 comentarios:

Anónimo dijo...

lo tengo, la segunda parte es una guia barabara para potenciales escritores

Matías dijo...

tal cual.

la primera pienso que tambien. la entiendo como una parabola motivacional para perseverar en este oficio literario, a veces una jungla de sinsabores

Eso de las paladas de mierda es tan exacto, tan vívido. Si me dieran un peso por cada vez que me senti asi mientras escribia, ahora estaria en Las Vegas apostando plenos.

santiago dijo...

he leído a King, pero no este libro.
un placer leerte

Matías dijo...

te recomiendo ambos.

Gracias por el halago, chamigo :)