domingo, 22 de noviembre de 2009

De locura y de muerte



Hace un tiempo se cumplió un nuevo aniversario del nacimiento de E. A. Poe. El bicentenario, para ser más exacto, palabrita ahora en boga.

Hoy día se lo reconoce como un gran maestro indiscutible. Incluso, primer profeta de géneros como la narrativa de ciencia ficción y el policial, en su vertiente más clásica: la del investigador deductivo, que resuelve los crímenes mediante lógica y razón, como si fueran rompecabezas. Opuesto, claro, a los exponentes de la posterior novela negra, con Chandler como abanderado. En el caso que nos ocupa, fue padre del gélido y ultrarracional detective Auguste Dupin, bastante antes de que Conan Doyle alumbrara al prototípico Sherlock Holmes. Actualmente no sólo se le reconocen estos laureles, sino que también se suele referenciar a Poe como un autor atormentado, proscripto por la sociedad norteamericana de su tiempo, la que lo señalaba como loco, farsante, charlatán, alcohólico perdido. Y más aún, que murió pobre y olvidado, un lugar común a estas alturas.

Empero, ciertos biógrafos han concluido recientemente en que hay algo de mito en esas afirmaciones, hechas dogma por la repetición y el paso del tiempo. Algo parecido a la infelicidad de Kafka, o la incultura literaria de Hemingway.

Bien, un resumen de este cambio de concepción en este artículo. Por el otro lado, hay un cuento de Poe que desde chico me supo fascinar. Especialmente, me gusta la forma en que logra esa atmósfera sombría, de encierro y colores tétricos. ¿Cuál? Éste mismo.

2 comentarios:

joselop44 dijo...

Es uno de mis autores favoritos que además goza de gran vigencia en la actuialidad.
Saludos

Matías dijo...

He leído bastante de él (tengo una compilacion de sus cuentos). No sé si es la traducción o quée, pero su prosa me resulta un poco empalagosa, dilatada. Algunos relatos tienen demasiada descripción de procesos físicos , quimicos yó mecánicos (como el del tipo que construye un globo aerostático: la construcción lleva como diez páginas, el viaje unas pocas).
Eso sí, le reconozco la capacidad de generar suspenso, misterio, climas sombríos, y a paternidad del género policial (leí un cuento de los de Dupin y me gustó bastante). En fin, como decía alguien, creo que Poe escribía tecnicamente "mal" pero su imaginación era descomunal, y eso es lo que más importa a fin de cuentas porque de ahí salen las historias.